Porque pensas como pensás

Julio 2009
Porqué pensás como pensás, o
Desenmascarando Hipocresías


¿Te pusiste a pensar porqué opinas como opinas sobre ciertos temas de preocupación general? Cuando tomaste partido en temas de alta difusión y llegada a la opinión pública como la ley de divorcio, o el aborto, o el conflicto del campo, o las alternativas para las elecciones ¿no sentiste que te parecía que los que no pensaban como vos era porque estaban desinformados o no veían la realidad o tenían prejuicios o intereses económicos?
Cuando leemos o escuchamos sobre ciertas cuestiones, adherimos o simpatizamos en función no tanto de nuestro conocimiento sobre el tema sino más desde nuestra “forma de ser y de sentir”, desde concepciones adquiridas en nuestros años más jóvenes e incluso prejuicios adquiridos en nuestra experiencia de vida.
Es notable cómo personas con similares niveles de formación opinan en forma diametralmente opuesta, y esto se da en casi todos los estratos culturales, ¡incluso sobre temas inherentes a un mismo grupo de interés!

Me tocó ser Ingeniero Agrónomo. Imagínense mi estupor al escuchar tantas barbaridades sobre el tema del campo vertidas a la opinión pública desde ambos bandos en pugna en 2008, mentiras y verdades a medias por doquier; todo entendible cuando se trata de grupos de interés y por dinero. Pero, oh sorpresa! las adhesiones hacia una u otra posición de aquellas personas que no pertenecían a grupos de interés, podían estratificarse no por su grado de información sino por su escala de valores.
Escala de valores… Sí, voy al campo a menudo, por lo que he encontrado que entre los productores agropecuarios existen personas que su escala de valores les impulsa a decir frases como: “bueno, estamos peleando por plata, pero algo hay que hacer por los pobres”…

Veamos ahora como juega la escala de valores cuando el tema es la inseguridad, la pobreza, la inequidad social, la distribución del ingreso.
La idea es ir encontrando cómo pensamos cada uno de nosotros al respecto, con qué valores o paradigmas lo hacemos, si nos ha atrapado algún prejuicio, o nos falta información básica.

La clase alta y media alta puede identificarse como un grupo de interés adverso a la distribución del ingreso porque son los dueños de los medios de producción, o le prestan servicios a estos. No obstante encontramos también divisiones de opinión entre sus miembros. Muchos en este grupo añoran épocas en que la presión impositiva era más baja y se podían hacer buenos negocios pagando bajos salarios.
La clase baja lamentablemente apenas si opina, las razones están analizadas más adelante.
Veamos la clase media… por lo general asalariados, pequeños comerciantes y sus hijos; no vinculados al problema de la producción masiva de bienes y servicios, y con vaga idea de como llega la carne y el pan a su mesa: ¿Cómo juega su escala de valores a la hora de tomar partido?
En primer lugar rechaza la “forma” en que el gobierno se expresa. ¿Conoce el Fondo del problema? Sí, todos conocemos las cifras de pobreza e indigencia, todos conocemos que el acceso al trabajo por parte de las personas con escasos recursos y la educación de sus hijos es por demás limitada (lo que genera un circulo invirtuoso por el cual los hijos no podrán desarrollarse más que como pobres del futuro), pero cuando un gobierno propone una alternativa de redistribución, la cuestión no pasa por proponer otra alternativa sino por voltear la propuesta.
Esto denota una escala de valores donde el problema de la pobreza es ajeno. Y se buscan excusas de todo tipo, que constituyen un conjunto de hipocresías, para evitar admitir la realidad de que para solucionar el tema de la pobreza, hay que contribuir activa o pasivamente (pasivamente = contribuir con parte de nuestros ingresos = poner plata)
Dentro de la clase media encontramos también diferentes posturas pero la gran mayoría adolece de alguna de las siguientes hipocresías tras las cuales se escuda para protestar por lo que le molesta o preocupa de la sociedad y el gobierno:

Enumerando hipocresías
Los pobres son vagos
Los subsidios deben estar dirigidos a quién los necesita
Más policía y cárcel para contener el delito, y asistencialismo para contener a los pobres
Lo que tengo lo gané con mi esfuerzo
No le creo al gobierno
El dinero de los impuestos se gasta en corrupción
El Gobierno es un desastre
Hay que solucionar el conflicto
Para distribuir hay primero que generar
La ideología no les deja ver la realidad
El Gobierno busca acaparar los recursos para hacer clientelismo

Analicemos cada concepto y la hipocrecía que encierra:
Los pobres son vagos
Sabemos que muchos lo son, ¿pero es racional concebir 15.000.000 de vagos? ¿también son vagos los bebes o los niños o los ancianos de familias pobres?
Sabemos que si son vagos es porque no han tenido posibilidades de acceder a la educación que les de ideas y capacidades de desarrollo personal digno, también sabemos que desde 1976, por poner una fecha, la destrucción progresiva del empleo ha dejado un tendal en este sentido. ¿Te preguntaste porqué ahora hay millones de pobres y hace dos décadas se contaban solo en miles?
Nos horroriza cuando nos ponen en pantalla la pobreza, pero ¿Nos hacemos cargo? ¿Que significa hacernos cargo?
La única forma que las sociedades con valores enfrentan el problema es a través orientar una mayor proporción de la recaudación impositiva para invertir en educación y desarrollo regional.
Pensar que la pobreza no es nuestro problema y decir que son pobres porque son vagos encierra una gran hipocresía, porque los que no somos pobres tenemos que elegir alternativas de gobierno que nos permitan volver al menos a nuestros niveles históricos.

Los subsidios deben estar dirigidos a quién los necesita
Frase repetida en boca de varios dirigentes de formación liberal criticando las políticas que tienden a la inclusión social y a una participación mayor del ingreso de los asalariados. Claro, encierra otra hipocresía, es aquella concepción que admite que pobres existirán siempre por lo tanto hay que sostenerlos con dádivas para que no molesten. No importa si son un millón o 15 millones. Desde esta posición se admite que Argentina solo puede sostener un modelo de acumulación con excluídos sociales. Me niego rotundamente a tal hipocresía

Más policía y cárcel para contener el delito, y asistencialismo para contener a los pobres
En 1990 participé de la disertación del gerente del Municipio de Huston Texas que dijo: “cuando ganan los demócratas hay más políticas para la población de menores recursos, cuando ganan los republicanos desarman esas políticas e invierten en mayor seguridad”. Claro es evidente que o contengo o reprimo
¿pero cual es la escala de valores que me inclina a preferir una cosa o la otra?
Ante el slogan “un crimen = un castigo” yo propongo “Menos pobreza = menos inseguridad. Entonces las políticas a aplicar son distintas: distribución más equitativa del ingreso y recaudación impositiva que financie educación y desarrollo regional como también al sistema de seguridad y judicial; la educación no solo en las escuelas sino también en el sistema penitenciario, todo eso sale dinero y ese dinero en los países serios sale de una presión impositiva mucho mayor a la actual en Argentina.
Ahora si tu escala de valores es tal que no te importa tanto la equidad social igual te conviene optar por esta opción, porque si preferís tener más plata en el bolsillo que gastarla en impuestos, entonces bancate la inseguridad porque serás el culpable.
La hipocresía que te lleva a odiar a los pibes chorros esconde tu culpa de que existan. La solución: cárcel con educación para ellos y más impuestos para los que perciben rentas altas.

Lo que tengo lo gané con mi esfuerzo
No le creo al gobierno

Reacciones lógicas de quienes su escala de valores entiende como solidaridad el acto de atender al necesitado que tengo más cerca o una contribución a Cáritas o en algún momento de su vida juntar cosas para entregarlas a un Hogar de niños. ¿Pagar impuestos? Pagar impuestos es solidaridad social… sin embargo las frases que estamos analizando buscan rechazar ese concepto, en función de una escala de valores construída sobre la base que el Estado es ineficaz para manejar los recursos que aportamos, por lo tanto mejor no aportar. Como si no fuéramos responsables por cómo los gobiernos manejan los recursos. Sí lo somos, aunque no lo queramos admitir. Adherimos a grandes manifestaciones por el tema de la inseguridad pero no lo hacemos a favor de mayores recursos para educación pública. Total mandamos a nuestros hijos a un colegio privado o complementamos su educación en casa.
Protestar contra la inseguridad pero evadir impuestos sabiendo que con ellos se solventa la educación, el desarrollo social, la justicia y la seguridad, no tiene coherencia.

El dinero de los impuestos se gasta en corrupción
Los destructores de un Estado fuerte (quienes concentran en sus manos medios de producción de bienes y servicios buscan destruir al Estado para posibilitar modelos de acumulación sin restricciones) han inculcado en la sociedad, a través de machacar en los medios de comunicación, la idea que los recursos del Estado se manejan discrecionalmente con una corrupción espantosa. Hábiles en manejar la escala de valores de nuestra sociedad han inducido el rechazo a todo lo que sea estatal. Las privatizaciones de la década del 90 nos mostraron el resultado: los privados junto con un gobierno (y parte de la sociedad) cómplice, construyeron una legalidad que les permitió un saqueo y apropiación de recursos de magnitud impensable; hubo corrupción en las transacciones y un incremento inusitado de la deuda del país. (Basta ver como Iberia desmanteló Aerolíneas como ejemplo de para qué se compran algunas compañías).

El Gobierno es un desastre
Las formas… Cuando uno no ve ni entiende el fondo de la cuestión valen las formas. Muchos norteamericanos votan demócratas o republicanos en función de su mayor o menor afinidad con el candidato y eso desequilibra la balanza compuesta por los que sí votan de acuerdo a convicciones ideológicas. En Argentina la ideología murió en 1976. Podemos llegar a votar un peronista con cara de populista y luego aceptar con algarabía que implementa el plan de FIEL (de derecha, con acuerdo FMI y siguiendo el consenso de Washinton) Hasta los dirigentes más encumbrados se confunden, como R. Saa o Duhalde al asumir, que pensaban que podían continuar con el 1 a 1. Ni hablar del Gobierno de la Alianza votado porque prometía ética.
Claro el fondo y las formas no van separadas (sino caeríamos en que el fin justificaría los medios) por eso no hay que equivocar las formas. Pero el error no es solo del dirigente… la sociedad no es capaz o no quiere entender el fondo de la cuestión: “nadie se realiza en un país que no se realiza”; es necesario incluir a los excluidos para vivir en Paz.
Echarle la culpa al gobierno de turno también es hipócrita si cada uno de nosotros no estamos haciendo algo al respecto.

Hay que solucionar el conflicto

“Había que pacificar el País”. Todos queremos paz especialmente si no pasamos hambre u otras necesidades básicas. Por eso me parecieron muy hipócritas quienes afirmaban durante el conflicto del campo que había que solucionar el conflicto había que pacificar el país –…claro el conflicto de los que tienen voz ¿Qué pasa con los demás? ¿Porqué estos no tienen voz ni poder para desestabilizar? La aplicación del modelo neoliberal se hizo en forma muy astuta “convirtió a los pobres en pobrecitos” sin conciencia para reclamar, sin idea cabal de cuales son sus derechos, nunca leyeron la constitución, y ya no atienden ni a los dirigentes que pueden ayudarlos verdaderamente, solo han sido domesticados para buscar la dádiva que los mantenga vivos, sus hijos no acceden a la educación acceden al paco y a la delincuencia.
Un sector de interés genera un conflicto; el Estado fija su posición sobre ese conflicto; los generadores del conflicto reclaman que el conflicto debe ser solucionado por el Estado; se pretende que el conflicto solo puede ser solucionado si el Gobierno acepta el reclamo del sector que genera el conflicto; Si los grupos de poder económico generan conflictos ¿el gobierno tiene que ceder en contra de los intereses del resto de los sectores? Razonando: ¿No es ridículo esto de que hay que solucionar el conflicto?
La hipocresía está en que como el conflicto nos molesta queremos que desaparezca de cualquier manera no importa si los que ganen sean los ricos y pierdan los pobres.

Para distribuir hay primero que generar
Obvio, pero la generación y distribución tiene que estar en equilibrio. Nuestra experiencia última ha sido de generación de riqueza, ya sea por un modelo u otro, cuyos excedentes se acumulan mayormente en el extranjero. Ya no se trata solo de plantear un modelo de acumulación, sino también de identificar quienes son los ganadores de ese modelo (para que no evadan impuestos), dónde preservan sus excedentes (para castigar la falta de reinversión en el país), y quienes son los perdedores (para mitigar su posición).
La hipocresía que esa frase encierra es la de aquel pseudoempresario que solo puede desarrollarse pagando mano de obra en negro o de aquellos donde la hora de distribuir nunca llega porque hay que acumular para cuando venga la mala; si el conjunto de la sociedad piensa así, la mala siempre va a venir: ¿se acuerdan?: “qué lindo es dar buenas noticias… los argentinos están ahorrando…”

La ideología no les deja ver la realidad
Frase periodística de gente que no tiene ideología, aunque siente que tiene su mente actualizada con toda la información necesaria para interpretar “la realidad”. ¿Es la misma realidad la que ve el pibe de la villa, o el desocupado, el empresario exitoso, los familiares de victimas de la inseguridad, o el que se ganó el quini? Independientemente de los ejemplos sabemos que no existe una sola realidad, salvo que te encierres en hablar con los mismos amigos siempre y leer los mismos diarios siempre o ver u oir las mismas cadenas de info siempre. Si miramos de cerca, la teoría económica clásica parece perfecta, si miramos un panorama más amplio la teoría falla ¿desde que distancia estamos viendo la famosa realidad, y desde qué ángulo? Aquí muchachos es donde empieza a conformarse la ideología. Inténtenlo.

El Gobierno busca acaparar los recursos para hacer clientelismo
Este punto lo dejé para el final porque es más que problemático ¿cómo piensa Ud. que se debe combatir la pobreza? No fue al azar cuando elegí referirme al Estado y no al gobierno en algunos párrafos anteriores porque la única forma de combatir la pobreza es a través de proveer educación de calidad a lo largo y ancho del país. Es largo plazo, por lo tanto debe ser política de Estado, así como todas aquellas políticas que garanticen los recursos suficientes para sostenerla. Claro que para los resultados deberemos esperar mínimo 10 años. ¿Que hacemos mientras tanto? Qué Nación no salió de crisis económicas con planes impulsando la obra pública como uno de sus ejes principales: genera empleo, redistribuye y se provee la infraestructura necesaria para el desarrollo; podríamos decir que su impacto es de mediano plazo. Pero nos queda el hoy, el hambre es de todos los días, por lo que también tenemos que hacer asistencialismo. Si el clientelismo que tanto asusta es un efecto no deseado del asistencialismo, asustémonos más por tener que brindar asistencia.
¡Exijamos educación de calidad para todos!, ¡Cortemos rutas cuando falte una escuela o los chicos no tengan como concurrir! ¡Hagamos lock out patronal cuando salga el proyecto de presupuesto del año próximo para que el congreso oriente más recursos a educación! ¡Propongamos que parte del impuesto al cheque se dedique enteramente a equipamiento de escuelas rurales y suburbanas! ¿Que?... ¿El impuesto al cheque es distorsivo? Pues más distorsivo son las condiciones en que viven millones de chicos que serán los adultos pobres y excluidos de mañana.
No, no me volví loco de repente, es una reacción ante “tanta mentira organizada” como decían Pedro y Pablo en su “marcha de la bronca”


Algunos datos que motivaron alguno de los comentarios de este ensayo
En abril de 2007 el 70 % de las familias no percibía más de $2000
El 23% de la población estába bajo la línea de pobreza (si estás en contra de la medición del INDEC ese porcentaje es entonces mucho mayor)
Más de cuatro de cada diez chicos entre 0 y 17 años viven en hogares que no pueden acceder a una adecuada alimentación.

El 20% de la población argentina goza de capacidad de ahorro tiene casa auto y la educación necesaria para adaptarse a los cambios.
Está enferma de casi todas las hipocresías enumeradas saben que solo son hipocresías.
Del 80 % la mitad padece estas hipocresías pero lo peor es que se las cree, y
“El resto solo come y se muere sin saber porqué” frase de Gieco

Muchos Argentinos pensamos que podemos construir un país con justicia social. Donde esa justicia se logre con acceso a educación digna y trabajo para todos.